La prosa de De la Serna es deudora de la tradición latinoamericana del realismo, pero con incursiones en el realismo sucio (las escenas de violencia y sexo), en la sátira política (la ultraderecha) y en la reflexión filosófica (los diálogos de Bern con el barquero). El registro cambia
según la trama, lo que da variedad pero también cierto desequilibrio.
Los diálogos son el punto fuerte. El autor maneja con soltura los registros coloquiales del español chileno y argentino, y logra que cada personaje tenga una voz reconocible. Las discusiones entre Mariano y Cecilia, entre Leo y Manríquez, entre los exguerrilleros argentinos en la reunión final, son auténticas y vibrantes
Cuando nacen las ausencias se inscribe en una tradición de novela política latinoamericana que va de Mario Vargas Llosa (La fiesta del Chivo, Conversación en La Catedral) a Roberto Bolaño (2666, Los detectives salvajes). Como en ellos, hay una mirada lúcida y desencantada sobre el poder, la violencia y la historia.